lunes, 21 de junio de 2010

Apatia

Años han pasado desde la caída del régimen dictatorial de Stroesnner, sin embargo, la ciudadanía sigue agachada. En nuestro caso, el paso del tiempo no ha curado nada, y sobre todo, no ha depurado nada.

Si bien, el ambiente político se mueve a su propio ritmo, y los cambios en ese ámbito no se darán hasta que la actitud sea rectificada, lo llamativo es que, al parecer, para que nosotros cambiemos, nuestros políticos deben cambiar. Vaya falacia!.

Mientras el sector privado ha ido dotando a la comuna de construcciones de edificios, mansiones, locales comerciales de alta complejidad, la ciudad se ha mantenido en silencio.

Es fácil recorrer Villa Morra o Carmelitas para experimentar otra Asunción. Allí, el verde es mas brillante, y el cielo es mas azul. Si usted visita la zona, podrá ver como, por todos lados, surgen decenas, si no es que centenas de edificios y construcciones modernas, algunas muy lujosas, la mayoría con un gran diseño, imaginativas, creativas, imponentes, edificios de oficinas, corporativos, grandes centros comerciales y aparatosas edificaciones, que van armando, poco a poco, un gran conjunto urbano, extraordinario, que podría estar, digna y orgullosamente, en cualquier gran ciudad del mundo.

A lo largo de las avenidas de la ciudad, edificios han surgido como hongos. Sin embargo, las calles siguen angostas y mal diseñadas, como ya lo eran hace 25 años. La gran diferencia radica en el espacio público, en el entorno o áreas comunes. Los accesos viales angostos en los que se hacen grandes atascos, carencia de metro o tren, un pésimo transporte urbano, calles llenas de baches, insuficientes, caóticas y mal planeadas, servicios públicos deficientes, que se muestran lo mismo en inundaciones en tiempo de lluvias, como en apagones recurrentes, banquetas inexistentes, carencia de estacionamientos, grupos emergentes de vendedores ambulantes, parques pequeños y sucios, áreas públicas mal pensadas. En resumen, una pobre y lamentable infraestructura urbana, por lo menos, impropia, contrastante o incongruente, con la magnitud de todas esas grandes inversiones.

Es fácil deducir que vivimos en 2 mundos, dentro de una misma ciudad. Después de todo, esta es la capital del país. De un extremo al otro, pasamos, inexorablemente, solo con un cambio de semáforo. Somos una contradicción caminante, con rumbo a la deriva, esperando el discurso salvador de algún ambicioso de turno.

Pero esto solo es el primer síntoma y ejemplo de nuestra condición. El problema se agrava si profundizamos un poco más. Un claro efecto. Resultado y muestra. Consecuencia dolorosa de los nudos de un país que no encuentra el camino, la fórmula y la ruta para despegar. Villa Morra y Carmelitas es sólo uno entre muchos casos, un buen ejemplo de cómo en este país lo particular avanza y lo colectivo se estanca. La obra individual se hace pero la obra pública no. Lo mío sí, lo de todos no.

Paraguay es como un turista sin mapa, guiado por instintos en busca de un buen lugar para comer, y sin embargo, termina estafado y robado. Quizás la única explicación, es que en Paraguay, el sentido de comunidad e interés colectivo ha sido borrado de nuestras conciencias. De otra forma, no se puede entender que todo este casi-hecho. Casi- listo. Misteriosamente paralizado. Pasmado. Un país con todo para crecer y desarrollarse, pero que no toma decisiones, no tiene un proyecto compartido, que carece de una voluntad de país, de un plan, de un gran proyecto de comunidad.

La conciencia y el sentido colectivo no existen en el léxico cotidiano. La idea de comunidad, de metas compartidas y de trabajo en común pasó de largo. El interés público, que es un concepto con muchos nombres, que comparten y enarbolan de una forma u otra, todas las corrientes y todos los partidos: bien común para los socialistas, proyecto de nación o proyecto social para los colorados, bienestar individual para los liberales.

Interés público, que es pensar en el mínimo común denominador de una nación, de una sociedad.

Ese interés público está hoy claramente vencido frente al interés particular. Sencillamente la parte por encima del todo. En Paraguay el interés público está ausente, no anda, no existe, o se mueve, o se adapta sigilosamente en función del poder, del dinero, de la gloria partidista. Interés público en venta, al mejor postor.

A todos los niveles: desde el constructor que invade una zona natural protegida, el empresario que abre un bar en una zona residencial, el negocio que elimina a su competencia, el partido político que secuestra al Congreso, el sindicato que medra con la educación, así, escalando hasta el contrabandista que mete productos chinos, el pirata que falsifica y fabrica discos, el ambulante que vende sus productos en donde se le da la gana, o el mafioso y el traficante de drogas que extorsiona y trafica con su veneno o los protectores de pederastas en el mercado 4. Todo esta infectado con la apatía y el desinterés. Paraguay puede esperar, mis intereses no.

Claro ejemplo, fue cuando la Intendenta propuso crear unos túneles que acelerarían el tránsito, crearían puestos de trabajo, y cambiarían radicalmente el panorama escueto y ordinario de Gral Santos con Mariscal López, no solo los opositores pegaron el grito al cielo, si no que los periódicos mas influyentes dentro del analfabetismo paraguayo gritaron y patalearon en contra, debido a que, según establecieron, los intereses partidarios eran la real motivación de la jefa comunal. Todo lo que pueda ser en beneficio de la comunidad, no debe ser aceptado, no puede ser aceptado, y nunca va ser aceptado, ya que si esto pasa, debo ser yo, el político de turno, el que lo haga. Mentalidad eqqus africanus asinus.

Pero la esperanza no se pierde. El talento nacional ha de llegar para cambiar la nefasta visión que nos depara. Esperemos entonces, que no pierdan el micro.

Un día de mayo de 2010.

N.A.M.P

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Volver pero a que precio???

Al caminar por la calle, de norte a sur y este a oeste se ven carteles, afiches y pegatinas apoyando y pronosticando una rápida vuelta al “poder” del Partido Colorado. Sin embargo, todo esto me parece prematuro, si pensamos, que apenas ha pasado un poco mas de año desde que fuimos derrotados en las Elecciones generales de abril de 2008. ¿Será que el Partido ha madurado durante este tiempo? Será que comprendemos la dimensión de lo que significó perder esas elecciones, y cuales fueron las causas de aquello?

Haciendo un análisis de los últimos acontecimientos dentro del Partido, creo que serían pocos los augurios que puedan decir que estamos cerca de volver. En este sentido, el análisis más fácil que puedo dar, para ver si el partido esta para volver, sería que hace un año no estábamos tan unidos como estamos hoy, en un sentido extensivo de la palabra, claro esta.

Hace unos meses fue el aniversario del partido, y allí pudimos ver a gente que hace rato no veíamos tan unida en pos del coloradismo. Vimos a los barones, mandamases detrás del telón, unidos en causa común, acompañados y vitoreados por más de 5000 fervientes colorados. A decir verdad, hace 1 año, esto parecía casi impensable., exceptuando el intento tardío que no fue suficiente para cambiar los resultados de abril. Si bien, las 2 cabezas más visibles del partido fuera del poder, Nicanor y Castiglioni, no se encontraban allí, el acto en sí volvió a despertar un ácimo de ilusión entre los correligionarios. Pero como lo dije antes, esta es la salida fácil a la pregunta de que si estamos listo para volver. Si, hay más unidad. Si, hay mas cohesión, pero es eso suficiente?

En un país, donde el caudillismo popular siempre ganó elecciones, a priori, podemos decir que si es suficiente, siempre y cuando la dirigencia colorada puede cerrarse en fila en torno a un candidato consensuado. A todo esto, unido a un clima de descontento generalizado por las seguidas metidas de pata de esta Administración, podría solamente traer alegría a los colorados. Hoy se escuchan reclamos de falta de gobierno, de que hay una tendencia de marcado bolivarismo contraria a los intereses reales de la gente. Oímos gritos de que nos han mentido, de que esta Administración, en realidad, ya se olvido de la gente.

Dichas expresiones, si bien creo que algunas de son válidas, a nosotros, los colorados, nos debe importar en lo mas mínimo.

Nosotros primeros debemos pagar, nuestra cuenta, antes que cobrarles a los demás. Nosotros primero debemos ver la paja en nuestros ojos, antes que recriminar a los demás. Y esto lo digo, no con una intención religiosa o de redimirnos, sino para entender que todavía no estamos capacitados para gobernar otra vez. Las reales causas y razones por las que caímos derivan totalmente de nosotros, y entender eso, debe ser nuestra prerrogativa.

Pero eso no se puede dar en un proceso tan corto y volátil como el que ha pasado. Si bien, hoy el colorado se siente fuerte y con apoyo, eso jamás puede, o debe, confundirse con madurez política y democrática. Nuestro ideal de conocimiento propio, como Partido, debe pasar en conocer nuestra verdadera identidad, filosófica e ideológica, de saber hacia donde vamos y que queremos, y por sobre toda las cosas, saber que la verdad debe ser la mas grande de nuestras virtudes.

Ese conocimiento ideológico y filosófico de las raíces del partido necesita un estudio profundo y concienzudo. Necesita un análisis sobre los orígenes de la democracia en el país y que se quería en ese momento. En definitiva, sin duda, es lograr resumir el cantor popular en una filosofía de liderazgo más abierta más y positiva para el país, no para el colorado, no para el partido, sino para la nación y los ciudadanos, en su totalidad.

Como primer paso, considero que la famosa frase “el mejor amigo de un colorado, es otro colorado” debe ser eliminada del vocabulario y de la psiquis del conjunto. Lograr eso significa expandir los mismos límites del partido, en cuanto a su tolerancia, respeto y apertura hacia otros pensamientos y movimientos. Después de todo, eso significa vivir en democracia.

Hasta hoy día, los ciudadanos, sufren esa incapacidad de decisión y liderazgo positivo, que debe traducirse en objetivos democráticos, a corto y largo plazo, sin divisiones equívocas basadas en aspectos superficiales. Ser de nuevo opción válida de gobierno, significa volver a nacer, y sobre todo, encontrar el eje sobre el cual crear toda una nueva idea de hacer política, basada en una ideología fresca y de vanguardia.

Pero otros son los tiempos. Volviendo a la realidad, el golpe es de frente. Todos los días leemos que Senadores debaten sobre esta o aquella cuestión. Lo que queda un poco mas por dejado del espectro popular, es que esos debates son vacíos, carentes de toda filosofía de partido, que no llevan o aportan nada, y que solamente están diseñadas para ganar una discusión mas. Podríamos entender de manera mas contundente, inclusive, al decir que hoy esos mismos Senadores que no fueron capaces de dar una solución viable en tiempos de crisis, hoy se sientan con un aire de arrogancia desmerecida.

Lastimosamente, vivimos del día a día, y nos alimentamos de los tropiezos del gobierno, sin entender que nosotros todavía no hemos despertado del letargo mas largo de la historia, de 61 años de poder, que dejaron de lado los grandes ideales de nuestros antepasados, Caballero y Decoud.